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En la fase de infantil, donde se establecen los cimientos del aprendizaje, el desarrollo de la motricidad fina emerge como un componente esencial. Daniela Baglieri, docente de Infantil en el Colegio El Armelar, comparte su perspectiva sobre la relevancia de la esta habilidad en el proceso de aprendizaje lectoescritor.

"Para avanzar hacia la lectoescritura es necesario cultivar una serie de habilidades en los niños", explica Daniela. Entre estas destrezas se encuentra la capacidad de manejar un lápiz, un gesto que trasciende lo aparentemente sencillo. Es lo que se conoce como motricidad fina.

Además, la profesora subraya cómo la motricidad fina contribuye a fortalecer los diminutos músculos de las manos, fomentar la coordinación oculomanual y mejorar la capacidad de maniobra en el mundo más pequeño y detallado de la lectura y la escritura.

En el colegio El Armelar se han concebido actividades creativas y educativas para cultivar estas habilidades. Cada una de ellas tiene un propósito específico: fortalecer los dedos, mejorar la coordinación y proporcionar a los niños la oportunidad de disfrutar del aprendizaje a través del juego. Además, se acompañan con  material educativo que combina diversión y aprendizaje. 

"Pinchitos, insertar objetos en una cuerda, modelar con plastilina, pegar con imanes, hacer collares y pulseras...", son algunas de las divertidas actividades que enumera la docente. Una de ellas es lacreación de nubes con pajitas, donde los niños deben insertar una cuerda simulando la lluvia. Esta actividad no solo es creativa, sino que también aborda varios aspectos de la motricidad fina.

Lo más fascinante, según Baglieri, es que los niños se sumergen en estos ejercicios sin percatarse realmente de todas las habilidades que están adquiriendo. "Están jugando, explorando y desarrollándose sin esfuerzo", comenta. Este enfoque lúdico no solo hace que el proceso sea más atractivo para los niños, sino que también demuestra que el aprendizaje y el juego van de la mano.

En resumen, la motricidad fina en la etapa infantil no es simplemente un paso previo hacia la lectoescritura sino una parte integral del proceso de desarrollo. Con la guía apasionada de profesionales como Daniela, los niños aprenden a leer y escribir, a la vez que descubren un mundo de habilidades a través del juego y la creatividad.